El pasado queda, el presente vive y la vida sigue. Y lo más importante son los recuerdos que la acompañan.

martes, 12 de abril de 2011

Díganme si es pecado.

¿Sabes lo que no es normal? No es normal que hacer el amor sea pecado, eso no es normal. No es normal que Dios no quiera a las lesbianas y a los homosexuales, no es normal que la iglesia oculte abusos de niños, ni que los sacerdotes no se puedan casar. No es normal la riqueza del vaticano, ni los anillos, ni el oro, ni el dinero tirado en campañas de publicidad, ni todo ese boato absurdo mientras 30 millones de personas se contagian de SIDA en África por no usar preservativo. Dios nos hizo con dos brazos, con dos piernas y también nos hizo con la capacidad de amar, de querernos, de tocarnos, de sentir con la yema de los dedos un pecho cegado por la excitación. Y eso, eso no puede ser pecado. Amar, amar no es fácil y se empeñan en hacerlo más difícil y enrevesado como si no nos bastáramos nosotros mismos, como si no se bastara la propia humanidad para complicarlo todo. Amar es entender también el rechazo, entender que te van a hacer daño, entender que vas a sufrir, que vas a llorar y es entender que las cosas son muy distintas a como se pintan. Hoy te casas y vives feliz para toda la vida. Falso. Siempre hay altibajos, se rompe, se reconcilia y se vuelve a amar. Si algo he aprendido estos años es que si apretar un cuerpo hasta convertirse en uno, si eso es pecado, soy un pecador. Porque el único Dios en el que creo es El Amor.

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